Puedo afirmar sin equivocarme que todos tenemos esa canción en el corazón, que al escucharla en un apropiado momento derrumba nuestras barreras.
Esa canción que nos hace soltar una lágrima, que nos hace recordar viejos tiempos, que nos hace bailar por toda la habitación, que nos hace cantarla y tatarearla, que nos hace sonrojar, que nos hace levantarnos después de un mal día... Esa canción.
Y a veces me pregunto qué haríamos sin la música, sin los discos, sin la radio, sin los grupos, sin los cantantes. No podría vivir en ese mundo.
¿Que sentido tendría todo? Hay canciones que guardan mis primeros besos, otras mis lágrimas, otras mi parte infantil, mis himnos de fútbol, canciones que bailé en Gimnasia Rítmica, un Flash Mob de campamento, las BSO de las adaptaciones...
Si no habéis leído Play, de Javier Ruescas, deberíais. Es un consejo. Ese libro mezcla la música con la literatura y para mí es algo que va ligado. Siempre que leo un libro tengo música de fondo, o casi siempre. Algunas personas no pueden leer con ruido o musica pero a mí me encanta y no tengo problema.
La música es parte de mi vida, de todas las historias que se esconden detrás de cada canción, momentos únicos marcados por una canción.
“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”
jueves, 6 de agosto de 2015
¿Vida sin música?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario